Racing llegaba al encuentro de esta noche tras una semana atípica por haber derrotado a Talleres el jueves y tuvo que prepararse con poco tiempo para enfrentar Alunmi. Con el ánimo en las nubes pero sin confiarse, los dirigidos por Bonetto arribaron tranquilos al Miguel Sancho. Tras un recibimiento con un marco de público superior al de partidos pasados, el albiceleste entró dormido al campo de juego.La primera opción de gol recién a los 23 minutos, estuvo en los pies de Jonathan Artura, que después de ridiculizar a un rival con un sombrero, definió muy por arriba del horizontal. La academia estaba dubitativo en el fondo y el cotejo se hizo demasiado aburrido. Artura no aparecía por lo tanto no había juego, Federico Funes era el encargado de quitar y romper los ataques de Alumni. Para el colmo de males, Rivero no estaba preciso en los ataques, tuvo una neta y se terminó resbalando cuando Olivera estaba sólo por el centro. Olivera debía generarse las situaciones él mismo, un remate del goleador fue despejado a medias por Scalzo y luego Artura no pudo en el rebote. Hubo tiempo para que el “10” malograra un cabezazo sólo en el área. Así se fue el primer tiempo, con Racing sin ideas y sin generar mucho peligro y un Alumni decidido a conseguir un punto, replegado atrás y saliendo rápido de contra.
En el complemento todo cambió, ahí nomás Alexis Díaz con un remate violento puso a prueba a Sanzotti que despejó bien. El conjunto de Villa María, demostró que no se conformaba con el punto y quería más. El encuentro se hizo entretenido, de ida y vuelta, la zona media del campo de juego era terreno libre y ahí es donde los de Nueva Italia sacaron ventajas. Con el ingreso de Liendo y el “Chapu” Méndez que le aportaron juego y orden, mas la entrega y el sacrificio de Funes, “La Acadé” comenzó a ser dueña de la pelota. Al no quedarse metido en el fondo el elenco visitante, los caminos y los espacios se le fueron marcando al local para llegar al gol. Así fue que, promediando el segundo tiempo llegó la mejor jugada del partido, tras una combinación de Liendo y Garnier, llegó el remate de ex Belgrano que Scalzo despejó y allí estaba Olivera para mandarla al fondo de la red. La algarabía dominó a todos en Nueva Italia, pero el asistente marcó offside. Gol anulado, pero Racing avisaba, el goleador avisaba.
29 minutos marcaba el cronómetro cuando el mejor de la cancha, Funes, agarró la pelota, encaró hacia el área y tiro un centro perfecto para que Olivera controlase y definiera. Alexis estaba ahí donde tenía que estar y otra vez la mandó a guardar. El goleador está intratable y marcó la victoria parcial. La gente explotó, se desahogó, encontró lo que había ido a buscar. Bengalas y bombas de estruendo colmaron las gradas de la tribuna de la calle Quevedo. Los plateístas temerarios, decían que le pasaría igual que a Talleres, que no se debía festejar antes de tiempo. Y faltaba mucho, y tenía que aguantarlo. El ingreso del debutante, Héctor Alfaro, le dio aire al ataque, y allí surgió Pugliese y Méndez que por banda izquierda hacían desastre a la defensa albirroja. Sólo quedó tiempo para el sufrimiento, el condimento necesario que a ningún cotejo racinguista le falta. Cuando Rubén González marcó el final del partido, se desataron los festejos mayores. Fuegos artificiales y el canto incesante de su gente despidieron al plantel que por primera vez en el campeonato gana dos partidos al hilo. “Gracias Academia querida” fue el hit que sonó en la popu albiceleste.
Por Eddie Brugger
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