domingo, 1 de mayo de 2011

QUE DE LA MANO DEL NEGRO RAMOS ♫


Si, ya sé, me van a decir que exagero. Me van a decir que se ganó apenas un partido y que falta mucho todavia, pero permitanme una aclaración, ese cántico nos identifica señores, ese cántico nació alla por el 98 y se convirtió en el emblema de una época que dificilmente olvidaremos los hinchas de treinta y pico para arriba. Porque ganar ilusiona, y porque revivir en medio del caos significa que no está muerto quien pelea, pavada de dicho. 

Partido especial como pocos, porque seamos sinceros, tener al "negro" y al "Atilio" sentados en el banco es un plus extra. Mirar hacia ahí y verlos, es detenerse en un pedazo de la historia grande de nuestra amada academia, esa historia forjada en sentimientos de pertenencia que no muchos tienen, y que nos hace emocionar con sólo mencionarlo. Obviando por un instante todo eso, intentaremos a partir de ahora analizar éste Racing 3- Alumni 0.

El arranque fue premonitorio, un Racing yendo permanentemente y un Alumni estático, quizás sorprendido por la actitud académica de ir a buscarlo hasta su terreno. La primera sorpresa fue verlo a Bordi jugar como una especie de enganche retrasado, y de ahi para adelante toda "la carne en el asador" dicho en perfecto criollo. Una patriada de Hernan Fernandez recuperando el balón, el magnífico traslado -y pase- de Bordi, y un remate de Olivera que se fue muy por encima del travesaño, fue el preámbulo de lo que se iba a gestar minutos despues.

A los 20 un centro pasado de Olivera encontró a Jonathan Artura en el segundo palo y el "Jonhy" se encargó del resto: enganche, gambeta, remate al segundo palo y a cobrar; 1-0. Tremendo gol de Artura, la demostración en esa jugada de lo que es capaz de dar éste fenomenal volante, muchas veces cuestionado -por la gente y por nosotros- y muchas veces relegado a una posición que no siente, pero que le permite ser una pieza clave de un equipo que lo necesita, y mucho.

Alumni sintió el impacto, y fue mas por inercia que por otra cosa en busca de la igualdad. Los de Ramos en ningun momento tambalearon en el fondo, pero tener enfrente a delanteros de la talla de Herrera (goleador de la temporada) y Abálsamo infiere estar atentos y concentrados hasta en el mas mínimo detalle. El dominio del partido siguió siendo de Racing y la victoria parcial era justificada, por lo hecho en los primeros minutos y por la intención de atacar y ser protagonista de la noche.

Para el complemento la historia dió un giro de 180 grados ¿por qué? Porque la visita salió a "quemar las naves" desde el vamos y porque su técnico hizo una lectura inteligente del partido. Lo puso a Manicero por izquierda y complicó. Alumni ya no era el equipo tibio del primer tiempo al que desbordaban casi siempre, el ingreso del ex Lanus -mas el adelantamiento de De Bruno- complicó en demasía a un Racing sorprendido, que ni siquiera lograba traspasar la mitad de cancha con pelota dominada.

En ese lapso, el dueño de la pelota y las situaciones era el visitante, con un libreto simple pero efectivo puso a la academia contra las cuerdas, aunque sin generar chances nítidas de gol frente a Godoy. Dijimos en ese momento que el pecado mas grande que cometía Alumni era no cristalizar en la red esa superioridad y asi fue; porque de a poquito Racing salió del asedio y en un movimiento táctico inteligente, Ramos hizo ingresar a Valero y Mannara y con ello pudo recuperar la mitad de cancha para llegar mas entero al final del encuentro.

Se fue expulsado Roman Strada y ahi se terminó todo para el fortinero. La entrada de Rivero le dió a Racing la dósis de velocidad que estaba necesitando de tres cuartos de cancha hacia adelante y el partido pasó a ser un monólogo racinguista. Bien Mannara, muy bien los delanteros y superlativo por momentos lo de Urruti; en ese contexto llegó lo mejor de la noche. A los 43 centro de Rivero, Mannara que la pone en el corazón del área, pirueta malograda de Olivera y Rami que se tomó su tiempo para tirarle un caño a un rival y ser derribado en el área. Penal. El propio Alexis Olivera fue el encargado de la ejecución y Scalzo adivinó el remate del "9" pero la violencia del mismo hizo que la pelota ingresase lentamente ante el delirio de la gente: 2-0 y chau.

Lo demas fue una ostentación, el tercero de Olivera fue la "frutillita" del postre. Ya la gente ni se acordaba de la irregularidad del equipo a lo largo de la temporada, ya la gente ni pensaba en analizar en profundidad éste partido, lo único que le importaba a las 3 mil almas que se llegaron hasta Nueva Italia era mantener encendida la ilusión, saber que todavia se puede y que nada está dicho, que aquel grito de guerra que dice: ♪ Que de la mano del negro Ramos, todos la vuelta vamos a dar ♫ está latente. Porque va mas alla de una mera canción, porque significa ni mas ni menos que decirle al resto que estamos mas vivos que nunca y que hicieron mal en darnos por muertos, muy mal. Bienvenido "negro"...Bienvenido Atilio...

POR PABLO RIVAS
Foto: Mundo D

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